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Bye bye Don Draper

“Tu vuelo arribó con una puntualidad digna de cronometro soviético. Trans World Airlines se caracterizaba no solo por el servicio de primera clase, los nuevos Jets hacían del viaje algo totalmente diferente. Te sirvieron un par de Old Fashioned mientras disfrutabas de un cigarrillo.

El bourbon, la naranja, el amargo de angostura, el azúcar, el jugo de limón y por supuesto, la cereza. Todo era lo que esperabas. Inclusive el coqueteo con el que te recibieron las asistentes de vuelo.

El aeropuerto de Los Ángeles te daba señas de que el “sueño americano” estaba fuera de las ciudades, mientras veías a los hombres de negocio sufrir por sus pesados trajes de lana gruesa.

El taxi, un Cadillac impecable, te llevó a aquel lugar: El Beverlly Hills Hotel.

La banda tocaba una canción de Sinatra mientras esperabas en el bar de la alberca. Un Coco Loco (invención mexicana en la década de los 50’s), tal vez dos. La ginebra no se sentía gracias al calor húmedo que hacía que todo fuera más tolerable.

Encendiste un cigarro. Tomaste tus Club Master y doblaste las mangas de tu camisa blanca de algodón.

Ella llegó justo a la hora que te dijo. Un corto, pero elegante vestido color azul con puntos blancos, labios rojos, lentes de sol grandes, sombrero blanco y una bolsa de esas que esconden más de un secreto.

 1963 Una año para recordar. “

En el 2007 un sujeto llamado Matthew Weiner (tal vez lo recuerden por ser el escritor de la 5ta y 6ta temporada de The Sopranos), decidió crear algo bien padre: Una serie llena de alcohol, cigarrillos, trajes sastre, mujeres guapísimas, horribles sujetadores, música, infidelidad, sexismo, intolerancia, sarcasmo, irreverencia, consumismo y el retrato “ficticio” de una época.

La anterior formula, en suma, sonaba a uno de los productos televisivos más incorrectos de la historia. El resultado es todo lo contrario. Mad Men, es muestra de que la nostalgia hacia un tiempo determinado, con la ficción y novela negra, son elementos de consumo que al público en general encanta. A mí me encanta y solo he sido adicto a tres series en mi vida.

Después de casi 7 años, la serie se convirtió en uno de los dramas preferidos de los últimos tiempos.

Más que un relato de personajes, es un retrato social. Absolutamente todo es perfecto. Los cocteles, la ropa, la música, la forma de ser, los autos, la tecnología, los hechos y sucesos.

Donald Draper es héroe de la misma forma que es villano. El personaje te atrapa y te deja ver lo retrograda y al mismo tiempo propositivo del tiempo.
Estamos cerca del final, de la que para mí, ha sido la serie más importante y bien cuidada de los últimos años. Mad Men dejara un hueco complicadísimo de llenar. La historia, el retrato y la novela histórica negra, es un género que cautiva y atrapa la imaginación de lo que alguna vez fue.

Siete temporadas y una infinidad de premios quedaran en el olvido de estos tiempos, así pasa. Pero el género está más que vivo.
La historia se vuelve la excusa la mayoría de las veces. En este caso se complementan de manera perfecta.

Solo nos queda servirnos un Old Fashioned, sentarnos este domingo y ver lo que puede ser el último capítulo de una de las series más importantes de la televisión norte americana.

“I’m living like there’s no tomorrow. Because there isn’t one”

Don Draper

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