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Dos ruedas: Diario en motocicleta

Siempre me han gustado las motocicletas. Algo tienen que me atraen muchísimo.

Jamas había pensado en tener, comprar o andar en moto era más o menos el mismo sentimiento que tenía hacia los tatuajes.

-Se ven increibles y me encantan pero jamas me haría uno.- Me decía a mi mismo todos los días.

Ahora, tengo tres tatuajes y una moto. ¿Cómo carajos paso algo así?.

Tomé la desición hace casi 4 meses. Fui a una concesionaría de Yamaha (Terraventaura para ser exactos) y me ofrecieron un curso de manejo gratis sin tener que comprar nada.

Al principio pensé que era una sofisticada e intrincada labor de venta por parte del equipo de Yamaha, pero después del curso, entendí que no solo es cuestión de vender, es crear una cultura y conciencia social.

Quedé enamorado. Aprendí a manejar motocicleta de velocidades en menos de 6 horas y algo pasa en ti que te hace querer más.

La analogía con los tatuajes toma cada vez más fuerza.

Asi que decidí vender mi coche hace dos meses. Siempre estuve enamorado de mi Fiat 500, pero por razones “economicas/sociales/-pedos-/moto/punto de quiebre/al carajo con el pasado” lo hice.

Y no solo eso, decidí comprar una moto sabiendo, que es el mejor método de transporte para la Ciudad de México además de mi adorado y tristemente madreado METRO y UBER.

Analicé mis opciones. Fui corriendo a Harley Davidson y babeaba como niño en juguetería. HERMOSAS. Las descarte cuando vi lo que costaban y que muchos amigos me han dicho que el servicio post venta y las refacciones son más que un lujo.

Ducatti, BMW y Aprila quedarón descartadas en automatico. No solo no me gustan (sobretodo las BMW con su cajita de metal que se multiplicaron con “paps” al manubrio). Son estupidamente caras.

Mi depresión iba en aumento, pero como normalmente pasa, la solución a mi problema se redujo a una “chelitas” y unos “coquetos” mezcales con mi amigo CHAVA.

Chava es autenticamente adicto a dos cosas: Motocicletas y The Rolling Stones.

Platicamos unas cuantas horas, y llegamos a la conclusión (despues de ver muchisimas imágenes y paginas y estando bien pedos) que la opción era armar una moto.

En la decada de los 50’s,60’s y 70’s aparecio una contracultura en UK muy peculiar.

Como no tenian dinero, compraban motocicletas baratas (usadas normalmente) de cilindrada baja (osea de motor chiquito 125cc o 150cc). Hay motonetas o Vespas para los hipsters que tienen el mismo  motor.

Normalmente eran o Honda o Suzuki, las cuales se usaban como motos de trabajo o repartidores. Una vez que las tenían, cambiaban las llantas y le quitaban todo lo que sobraba: Tapas, asiento, instrumentos. TODO.

El fin, era quitar peso. Estas joyas del DIY se denominaron como CAFÉ RACERS por que la intención era correr de una cafetería a otra.

El concepto no es nuevo en México. De hecho Yamaha te puede hacer una a un precio un poco idiota elevado.

Asi que nos llevo un par de horas hacer un sketch, buscar una moto en Mercado Libre y listo. Compré una Honda 125cc de un cuate a $5,000.00,diseñamos colores, asiento, tanque, nuevas llantas, y el estilo. El resultado fue perfecto.

Las motocilcetas de este tipo o en esta “onda” son un reflejo de lo que quieres y por menos de $30,000.00 me hice una moto hermosa.

HERMOSA (punto)

Reconstruí la maquina, le di servicio y la deje como nueva con un toque vintage/fresco y solo les puedo decir que esta moto (aunque tiene detalles y aun le faltan cosas) llego para quedarse. Ahora estoy diseñando dos más para unos amigos. Confían en mi buen gusto y se los agradezco, ya que así podran sortear esta CDMX que cada día adquiere más cultura con los moticlistas.

Cuando uso un coche (rara vez) les cedo el paso, me abro un poco para que transiten, y soy muchísima mejor persona con los que ahora son mis colegas.

Inténtelo, aviéntese, no pierden nada y por un precio menor a una motocicleta nueva pueden hacerse de un transporte con mucho carácter y lo mejor es que será única.

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