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Entrevista con el Diablo

“Ten cuidado, vete en súper fodonga”, me dice mi amigo cuando le cuento que he concretado una cita con el famoso Diablo. De su boca y algunas otras he escuchado historias dignas de un capítulo de ‘La Rosa de Guadalupe’; la que más morbo me causa es aquella sobre un actor que presuntamente realizaría una escena sexual con otro hombre y, tras ser obligado por el Diablo a consumir varias drogas, terminó por hacer una orgía frente a su cámara.

Me cité con él en la Plaza Río de Janeiro, en “las nalgas del David”, como él me pidió. Lo reconozco al instante y me recibe con una sonrisa. Su calidez me hace desconfiar sobre las historias que escuché antes. Caminamos hacia un café y en nuestro trayecto nos encontramos con un joven atractivo dormido en una banca. Él me pide que nos detengamos para tomarle una foto que probablemente termine en su cuenta de instagram @gdeldiablo (con más de 26k seguidores). Al verlo sonreír, mientras disfruta el alma que acaba de capturar en su teléfono, me doy cuenta que Gerardo y el Diablo son la misma persona.

Gerardo -me pidió no mencionar su apellido, pues naturalmente el Diablo tiene sus secretos- es el fundador de Mecos Films Studio, la primera y única productora de pornografía gay en México hasta la fecha. Su compañía ha producido filmes para adultos como la trilogía ‘Selección Mexicana’, ‘Corrupción Mexicana’ y las famosas ‘La Putiza’ y ‘La Verganza’. Sentado frente a mí, hablándome con voz dulce y su coquetería natural, pienso que podría convencer a cualquiera de hacer una escena de una orgía sin tener que recurrir a droga alguna. No por nada el Diablo era el ángel favorito de Dios.

Esta fue nuestra conversación.

La pregunta obligada: ¿cómo llegaste al porno?

Siempre me había gustado mucho ver porno y quería hacerlo yo mismo, pero no existía ninguna productora mexicana. Se me hacía muy estúpido mandar una carta a las productoras gringas diciendo: “yo creo que puedo ser un gran director de cine porno aunque nunca he hecho nada de video”. En ese momento me había vuelto chef encargado en un restaurante en la condesa llamado Litoral, el primero entre tantas fonditas que había. Estaba encargado de diseñar la cocina y crear el menú. La carta quedó muy rica, el lugar muy bonito; inauguramos un lunes y el jueves ya teníamos lleno total. De ahí en adelante todos los días estaba a reventar. Antes me había dedicado a la gastronomía mexicana y tenía otro ritmo. Aunque ser chef es una profesión muy noble, al año y medio estaba harto. No aguanté, me salí y caí en depresión.

Estando en una borrachera con un amigo, él me preguntó sobre mi sueño de vida y respondí “hacer porno”. Así empezó la aventura, enamorando almas porque no teníamos dinero para hacer la primera producción. Eran muy caras. Me apoyé en mi amigo Agapito Clavel (reconocido artista cuyo nombre real esconde tras este seudónimo porno) para lograr el diseño de arte. Otro diseñador de modas muy famoso en México hizo el vestuario. Mi amigo Uriel, empresario y hombre de ideas, le puso el nombre a las películas. Así se fue creando el equipo de Mecos Films.

¿Cómo supiste que iba a ser redituable?

Al principio no lo fue. Aunque uno de los socios nos lo advirtió, nos lanzamos al ruedo y fracasamos económicamente. Ni siquiera recuperamos lo invertido pero la pasamos muy bien. El problema fue que no lo pudimos vender en Estados Unidos, donde se encuentra el mejor mercado. No se pudo vender porque Estados Unidos cuenta con una normatividad rigurosa para hacer porno. En una de esas normas dice que el porno con máscaras podía sugerir violación y en mi primera propuesta (‘La Putiza’) casi todos los actores tenían máscara; la temática era lucha libre. El gobierno estadounidense nos exigía que al final de la película, los actores se quitaran la máscara, voltearan a la cámara y advirtieran que todo había sido actuado. Desde luego, nosotros dijimos que no.

La pudimos vender en Japón con un deal chiquito, pero la satisfacción de tener nuestras portadas en japonés fue enorme. También se vendió en Alemania y en Europa. Aquí en México tuvo mucho éxito porque la piratería todavía no estaba tan en forma en la CDMX. Todo el porno mexicano estaba en DVD.

Eres de los pocos que siguen haciendo porno con historia. ¿Cómo llegas a las temáticas de tus películas? ¿Cómo se relaciona el deporte, la lucha libre y la corrupción en México con el sexo gay?

Mi porno tiene que ver con los temas mexicanos que a mí me gustan. La lucha libre me gusta desde la primera vez que la vi. Creo que es muy espectacular aunque la última vez que fui ya no me encantó: estaba muy prostituida, ya es como La Academia o La Voz. Desde chico pensaba que la lucha libre era muy gay. A los 14 o 15 años que vas saliendo del clóset e identificas que eres puto, puedes encontrar elementos muy eróticos en la lucha libre. El tema me daba vueltas en la cabeza y pensé que sería más fácil encontrar a los actores porque muchos de ellos no enseñarían el rostro por traer una máscara puesta. El tema es muy divertido y eso es lo que busco en una historia para una película, además de que formen parte de la cotidianidad mexicana.

‘Corrupción Mexicana’, por ejemplo, es un reflejo de que la corrupción en este país ha llegado ya a tal nivel que invadió hasta el porno. Al mismo tiempo que manejo temas como la corrupción, violación y secuestro, intento darles un toque diferente para que no sea tan crudo sino excitante y divertido.

¿Alguna vez tus temas te han metido en problemas?

Nunca. En México es muy sencillo hacer pornografía. Está permitido, es completamente legal dirigir, producir, vender y consumir porno. Nuestras películas están registradas en la Secretaría de Gobernación y siempre nos han dado los permisos. Alguna vez me dijeron que lo que no les gustaba eran temas religiosos y lo prohibido, o sea pedofilia y zoofilia. Nunca he hecho nada con curas porque no me la paran, pero tal vez lo haga después porque veo que a mucha gente sí. En cuanto a lo prohibido, los niños no me la paran y los animales no me la paran.

Me he dado cuenta que para tus películas usas a actores de belleza más alcanzable.

Son más alcanzables, pero también diferentes. Los actores porno europeos y los gringos son primos hermanos: cuerpos perfectamente trabajados y grandes miembros. Incluso a veces tienen cuerpos que quizás no están tan trabajados o de gimnasio, sino que son de generaciones y razas entrenadas. De hecho el porno latino de Estados Unidos muestra a hombres que no responden a la realidad latina. Ese material está hecho por gringos con actores latinos que al final son chicanos, peruanos, colombianos y venezolanos que han crecido en Estados Unidos. El sazón es gringo porque la casa productora es gringa. Quieras o no, sí se hace otra raza completamente porque tienen otro alimento, otra educación, otras tradiciones, otro tipo de ejercicios. El cuerpo del chicano es diferente al del mexicano. La genética te va cambiando.

Mis actores son reales y eso ha sido el éxito de Mecos Films, sobre todo en el extranjero. Son chicos comunes y corrientes para nosotros y para ellos son lo exótico. Los nuestros son mexicanos más puros. El 99% de nuestros actores son mexicanos. El éxito es que no intentamos imitar a los gringos con sus grandes cuerpos, sino mostrar lo que hay.

¿Nos excitan tus películas porque nos identificamos con tus actores?

Sí, porque ves a los actores y sientes que los puedes ver en cualquier antro, que te los puedes encontrar en el metro y que son alcanzables. Los actores gringos y europeos son inalcanzables; nunca los ves y cuando vas a Estados Unidos no te los encuentras en la calle. Vas a la República Checa y no te encuentras a los de la productora BelAmi ahí. En cambio, el morbo de pensar que el chico que viste en una película de Mecos Films puede estar en el antro produce un morbo mucho mayor. De hecho, a mis actores sí te los encuentras en la calle o en el Grindr.

¿Cómo es el proceso de selección de tus actores?

Al principio usaba a la gente que me llegaba. Para la trilogía de ‘Selección Mexicana’ trabajamos con la gente que llegaba  a hacer casting; era como un reality y los que nos gustaban se quedaban y grabábamos una escena con ellos. Para nosotros era muy excitante y divertido. Al principio hubiéramos preferido a otro tipo de chavos pero fue lo que llegó y de lo que llegó era lo que más nos gustaba. A veces sí llegan unos que nos encantan.

La gente está acostumbrada al porno gringo que es al que más expuesto estamos y ahora también al europeo. Esas marcas muestran a chicos preciosos, con grandes cuerpos y miembros gigantes y así no somos los mexicanos. Los mexicanos somos chacales, más morenos, no tenemos miembros enormes -sí los hay, pero no es la mayoría-, los mexicanos no somos deportistas, somos el país más gordo del mundo y yo tengo una fobia hacia los gordos, especialmente a las gordas.

¿Qué necesita un actor, no sólo físicamente, sino en cuanto a actitud y personalidad, para actuar en Mecos Films?

Ser varonil y tener actitud sexosa, tanto como pasivo o activo. Tiene que ser entrón, tener esa pasión sexual que no todos tienen o pueden transmitir. Muchos la tienen en su vida diaria pero cuando están frente a las cámaras y luces, se hacen chiquitos y se inhiben. Imagínate tener que coger frente a mí y mis socios y todo nuestro equipo de luces y cámara. No es nada fácil. No es como hacer el amor o coger en tu cama. Tienes que mostrar, abrir tu cuerpo para que se vea la penetración. Tienes que actuar el placer, porque se siente muy rico estarte cogiendo a un cabrón pero ahora quiero ver que este cabrón es el más rico que te has cogido en toda tu vida.

¿A qué te refieres con ser “entrón”?

Ahorita le llamamos entrón a que hagan porno bareback. El porno con condón cada vez va más de salida, ya no vende y no todo el muno se anima a hacer porno sin condón. Que se animen con o sin exámenes y que se entreguen. Lo entrón también tiene que ver con ser un puerco en la cama, una gran puta. Una gran puta varonil que tenga como mayor pasión el sexo.

Esto también te diferencía porque en Estados Unidos hay lugares en donde está prohibido el bareback.

En California lo querían prohibir y a la mera hora no se hizo porque el 90% de las productoras de porno heterosexual, gay o trans están en este estado. Cuando lo iban a prohibir, las compañías amenazaron con irse a Nevada y las productoras le dejan millones de dólares al estado de California, así que se arrepintieron. La mayoría de las productoras que usaban condón – que se debe a que se crearon en los noventa, después del boom del sida en los ochenta- ahora están cambiando al porno sin condón.

¿Consideras que otro factor de éxito de Mecos Films es la doble moral?

Nunca hemos tenido censura ni hemos tenido comentarios desagradables en cuanto al porno. Nos critican cosas técnicas pero nunca el contenido. La sexualidad habla mucho sobre la idiosincracia y la evolución del país. Estábamos súper atrasados, hasta hace diez años no se hablaba de sexo en la televisión. Yo fui a los primeros programas de televisión en México con Horacio Villalobos en donde se habló de sexo. Horacio y yo estudiamos toda la vida juntos hasta la carrera. Nuestra primera carrera fue derecho, somos muy amigos. Nos daba mucha risa hablar de porno, dildos y vibradores y en el corte decíamos “qué tal, ¿si nos vieran los hermanos maristas?”

He escuchado rumores sobre que usas drogas para filmar.

El Diablo suelta una carcajada.

Falso, no me gusta trabajar con drogas. No estoy en contra de las drogas, me gustaría que todas las drogas se legalizaran en este país pero no me gusta trabajar con ellas. Lo he hecho. Me han pedido permiso para fumar marihuana pero yo nunca lo he exigido. A veces usamos poppers para dilatar.

¿Qué es lo peor que te puede pasar en una escena?

Que no se le pare. Pasa por nervios o por falta de atracción entre los actores. Lo que hacemos ahora es presentarlos antes. Hacemos una reunión en el estudio para que se huelan. Muchas veces pasa lo que sucede cuando contactas a alguien en Grindr. Mandan diez fotos y te gusta el güey y a la hora que llegas puede no excitarte la voz o el olor. Todo es sobre llegar a olerse. ¿Cuántas veces ves a un tipo que no es nada tu tipo pero te la para?

Al principio me dijiste que ser chef era muy noble, ¿qué tan noble es hacer porno?

Es muy noble. Se aprenden posiciones y energías. Yo creo que también el sexo es entregar una parte de ti: es compartir fluidos, entregar alma y pasión y a veces abusamos de eso. Yo creo que cuando se tiene mucho sexo se desgasta el espíritu. El porno ayuda porque en la noche te la jalas y te vas a dormir. Esa parte reduce el tener tantas relaciones sexuales. A estas alturas del partido ya no cojo con cualquiera. Muchas veces quedo con chicos del Grindr y les pido que antes platiquemos unos veinte minutos. Si no nos gustamos, nos lo decimos y ya. Qué hueva coger por pena y compromiso.  Coger entre hombres es más fácil. Puedes ir a las cabinas de las sex shops y con apps como Grindr coges muy rápido y en media hora puedes estar cogiendo con otro. El porno también te salva de muchas malas cogidas. Hay mucha gente que, como yo, ha tenido sus mejores orgasmos gracias a la pornografía.

Finalmente, ¿por qué te dicen “el Diablo”?

Yo me lo puse porque no encontraba nombre de director porno. La película ya estaba hecha y mis socios ya tenían nombre. El director era el único que faltaba de tener nombre. Un día hice una amiga culichi, hermosa, le gusté y me dijo que era un diablo. Entonces me acordé que mi mamá siempre me dijo que yo era un diablito. En ese momento tenía piochita de diablo, tengo un espíritu de diablo y me gusta incitar al mal. Me gusta enamorar para que caigan en tentaciones sexuales y corporales. Que cambien su forma de ver la vida. A mí los buenos no me van. Además, todos tenemos una parte divina y una parte diabólica. El diablo era el ángel más listo. Why not?

Terminamos la entrevista y en nuestras tazas no queda más café. Le agradezco y en realidad ya no hay nada que me retenga, pero de todos modos me quedo un rato más a platicar. El Diablo me cuenta que pronto va a producir un video musical, que está en vísperas de hacer otra película porno y que también está trabajando en un cómic. Hablamos de la mitología azteca y también del último video de Azealia Banks. El Diablo es encantador.

Antes de despedirnos, le ofrezco pagar la cuenta. Él accede rápido, seguramente porque se sabe encantador. Regresamos a la Plaza Río de Janeiro y nos despedimos, cada quien tomando un camino diferente. En mi trayecto a casa, no dejo de pensar en este hombre maduro y guapo. Pienso también que si él quisiera, le hubiera vendido mi alma en cualquier momento. Why not?

Por Pablo López Morán

@pablolmoran

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