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Hay que saber reírnos

 

Hoy en día es muy difícil ser políticamente correcto. Creo que por una parte se trata de una moda: cuantas más denuncias de algo incorrecto se hacen, más autoridad se tiene. A veces esto es extremadamente necesario, porque seamos honestos: hay cosas espantosas que no deberían estar circulando de modo viral. Sé que cuando hablo de este tema me meto en un terreno muy peligroso; creo que es sumamente importante poder reírnos de todo (siempre y cuando se sepa cómo hacerlo) pero existe una delgada línea entre propuestas de comedia bien hechas y contenidos que transmiten mensajes nocivos culturalmente.

Para aterrizar un poco más: hace poco escribí algo en Facebook tratando de explicar por qué era importante hacer chistes de cualquier tema pero sin llegar a lastimar con odio verdadero. Para ejemplificar mencioné que a diario los mexicanos hacemos chistes sobre cosas oscuras como las capacidades diferentes o la desaparición de personas. Entiendo que esto puede ser una manera de denunciar una serie de prejuicios a través de la comedia pero también puede normalizar la discriminación hacia grupos vulnerables. Tenemos este gran dilema. Uno de mis contactos me escribió para hacerme saber lo mal que estaba, porque como me dijo, no era posible que se hicieran bromas sobre el dolor que siente una madre cuando pierde a su hijo. Acto seguido me borró de Facebook.

Para empezar, quiero aclarar que sólo mencioné el hecho de que hay personas que hacen chistes de esta índole, pero que yo nunca los he hecho. Nunca he bromeado sobre una desaparición porque no le encuentro lo chistoso, pero hay muchísima gente que sí y no necesariamente está mal. Estoy de acuerdo con mi ex amigo de Facebook: perder a un ser querido a manos del gobierno debe ser algo devastador que merece respeto. La cosa es que no hablar de ello (incluso cuando sea bromeando) tampoco me parece la solución. Me suena a una especie de censura, como si ciertos temas fueran sagrados para ramas como el periodismo, la historia o la sociología. Yo en cambio pienso que si lo haces bien puedes denunciar algo terrible como el machismo a través del sarcasmo o la ironía.

Yo lo sé, aquí también tenemos un problema. Las innovaciones tecnológicas inventaron y reinventaron dinámicas de comunicación. No podemos negar que hay quienes también se escudan tras el anonimato o procesos comunicativos para decir cosas que en otro contexto jamás dirían. En la red naturalmente existe odio, y muchísimo. No quiero ahondar en el tan gastado tema de los grandes beneficios que nos trae la era digital y sin embargo también representa retrocesos, pero es evidente que ha traído consigo el debate de si un comentario puede defenderse con la tarjeta de libertad de expresión cuando realmente es discurso de odio. Bajo ningún motivo defendería el odio.

Como fan de la comedia, siempre he pensado que hay maneras inteligentes de señalar un problema grave al mismo tiempo que se hace reír. Por eso me encanta el humor negro: creo que cuando está bien hecho, puedes decir lo que sea porque hay una connotación. Aquí también cuentan mucho las intenciones. Si eres lo suficientemente sensible e inteligente, puedes hacer un chiste de postura racista para decir “así de estúpidas suenan las personas racistas”. Por ejemplo, el personaje de Pedro en ‘Napoleon Dynamite’ y sus primos son una caricatura del latino en Estados Unidos, pero el estereotipo está tan exagerado que se entiende la burla hacia quienes realmente creen que los mexicanos no usamos otra cosa que chanclas con calcetines. ‘La Casa de los Dibujos’ es también un desfile de prejuicios, pero lo que hacen es señalar el racismo con personajes como Morocha Amorocha o Ling Ling. Incluso desde esta posición hay que entender que no a todo el mundo le gusta este humor y eso está bien. Cuando sucede una tragedia, puedes denunciar con agilidad el problema si haces un chiste sobre el victimario y no la víctima.

Entiendo que la línea que separa el contenido humorístico de denuncia y la ignorancia disfrazada de comedia es muy delgada. Aquí no podemos hacer mucho más que tener criterio para distinguir una de otra. Hay que saber que hay expresiones de ignorancia -muchas veces adoptadas del bombardeo mediático, herencia cultural, etc.- y también uso de ironía y sarcasmo que puede ser un agente de cambio. Tal vez deberíamos dejar de consumir contenido retrógrada en internet que promueve el odio y comenzar a entender la comedia bien estructurada como una manera de alzar la voz.

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