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Puerto Vallarta

Así que eres un pueblo pesquero de no más de 2,000 habitantes. Vives feliz exportando aletas de tiburón entre otros bienes marinos. Tienes una producción minera y gozas de una paz y tranquilidad que pocos tienen. Todo es perfecto.

Eres Puerto Vallarta, un pequeño pueblo en las costas de Jalisco al pie de una de las bahías más grandes del mundo. El clima, la selva, la poca conexión con el mundo es algo envidiable en la década de los 50’s en México.

Tu paz y quietud sería interrumpida abruptamente.

Esta vez, no existió un FONATUR, un presidente pelón, dientón y feo atrás del desarrollo de Puerto Vallarta.

A veces se nos olvida que la mayoría de los destinos turísticos importantes tienen planes maquiavélicos y dinero privado detrás de ellos.

Mexicana de Aviación era la compañía área más importante del país en la década de los 50’s (y hasta su inminente y por demás atroz quiebra forzada hace unos años). Esta línea área vió en Puerto Vallarta algo que nadie había visto, y entonces decidieron abrir la primer ruta al puerto.

Guadalajara-Puerto Vallarta quedaron conectadas en el año de 1954.

Definitivamente la decisión de Mexicana de Aviación, ayudo a traer turismo nacional al puerto. Se encontró con años de desarrollo a pasos cortos y sobretodo sin el apoyo de un gobierno federal (el cual estaba invirtiendo cantidades monstruosas en Acapulco y en Cancún).

Guillermo Wulff era un importante ingeniero originario del Distrito Federal, y aunque la historia no está del todo clara, tenía una buena relación con el director norteamericano John Houston.

Houston estaba buscando locación para su siguiente película. La locación fue dictada por Wulff. “La Noche de la Iguana” empezaría filmación en el año de 1964.

Esto obligó a Mexicana de Aviación a explotar el mercado como siempre quiso, abriendo una nueva ruta Puerto Vallarta-Mazatlán-Los Ángeles.

El “boom” de la ciudad estaba en proceso.

Richard Burton, Ava Gardner, Debora Ker, Sue Lyon y por supuesto Elizabeth Taylor (que no estaba dentro del reparto pero acompañaba a Richard Burton) se dieron cita en el pequeño puerto.

A estas estrellas se incluían personajes como Emilio “Indio” Fernández (encargado de la producción, Gabriel Figueroa (encargado de la fotografía) y el propio Houston.

Todo lo anterior fue la punta de desarrollo del pueblo. Prensa de todo el mundo se daban cita para poder tener las mejores tomas de las entonces estrellas más importantes del cine. El turismo internacional venía como a pocos lugares, y para 1968, Puerto Vallarta logra la catalogación de ciudad.

Al ver esto, el entonces gobernador de Jalisco, Medina Ascencio, entra en debate con el gobierno federal y logra obtener un apoyo para desarrollo (mínimo en comparación con otros puntos). Algunos inversionistas y desarrolladores veían con buena cara el destino, pero la mayoría optaron por los nuevos proyectos de FONATUR.

En la década de los 70’s, el Hotel Camino Real abre sus puertas y da la pauta para los nuevos resorts que serían desarrollados. Houston y Burton decidieron construir sus casas de descanso en Puerto Vallarta y así elevar un poco más el estatus del pueblo. Todo parecía caminar como se tenía planeado. Pero estando en México, esto nunca suele terminar bien.

En la “fatídica” década de los 80’s, los mexicanos nos encontramos una vez más con un viejo conocido: La devaluación y la crisis económica.

Aunque la situación era lamentable para casi todo el país, los destinos turísticos nacionales no fueron tan golpeados, pero dada la escala de la ciudad, Puerto Vallarta cayó en un bache. El turismo internacional se vino en picada. Cayó por el barranco sin que nadie lo rescatara.

Puerto Vallarta disfruto de un par de décadas de emoción, estatus y categoría que solo Cancún y Acapulco podían imaginar. Para los 90’s y 2000’s, el gobierno de Jalisco empleo algunos planes de desarrollo, sobretodo en Punta Mita, dando como resultado un renacimiento, pero careciendo de toda historia y de toda identidad.

Hoy, Puerto Vallarta se mantiene como un pueblo turístico, limpio, ordenado y sobretodo lindo, en donde comerás bien, caminarás bien y disfrutarás de un puerto semi-explotado por algunas de las compañías y personajes más importantes del país.

Es la muestra de que el desarrollo no tiene que venir de la mano de un gobierno federal, que en esos días (y por lo visto hoy también) suelen ser ineptos y torpes.

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