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Un día en la oficina con mi mamá.

Últimamente eso de compartir se ha convertido en una cosa muy compleja. Son tantas cosas las que pasan en nuestro día a día que nos perdemos y olvidamos que, además de compartir todo a través de una foto en Facebook, hay que compartir momentos importantes con la gente que realmente lo vale.

Mi madre es una de esas personas en mi vida con la que dejé de compartir algunas cosas, no por gusto, más bien por cansancio. Siempre nos hemos llevado increíble y nuestra relación es súper cercana, pero llegar a casa a seguir hablando de trabajo es algo que no tolero, para mi la vida de oficina se termina fuera de mi empresa, pero olvidé que para ella saber qué hago, cómo  lo hago, a dónde voy  etc…es tan importante como cualquier otra cosa que puede pasar en la vida de su hija; así que cuando Mazda me invitó a la prueba de la nueva CX9 con quién yo quisiera ir, en la primera persona que pensé fue en ella.

Empezamos el viaje llegando a Manzanillo, dónde nos recibió todo el equipo de Mazda con la camioneta lista para partir.

De ahí manejamos a Careyes, uno de mis lugares favoritos. Ahí tuvimos la presentación de la camioneta, con algunos datos técnicos y la comida. Después manejamos aproximadamente cuatro horas hasta Punta Mita en dónde nos hospedamos y pasamos los siguientes días.

Esta prueba funcionó de una forma un poco diferente pues durante nuestra estadía tuvimos chance de ir a Remedé Spa, dentro de St Regis, donde descansamos y nos relajamos. Además pudimos conocer los diferentes restaurantes del hotel y cenar en Tuna Blanca, un lugar delicioso en Punta Mita, cosa que jamás pasa en mis viajes porque siempre vamos a contra tiempo. Pocas veces podemos darnos un rato para descansar, generalmente todo avanza mucho más rápido, pero esta vez, nos consintieron un poquito más a nosotros y a nuestros acompañantes.

Aunque pensé que para mi iba a ser un “día más en la oficina” en realidad no lo fue. Tener cerca a mi mamá, me ayudó, sin querer, a notar cosas dentro de mi trabajo que quizás para mi hubieran pasado desapercibidas, pasar todos esos kilómetros en carretera con ella nos ayudó a platicar todo lo que no hemos platicado en semanas, nos acercó el poquito que nos habíamos alejado por culpa de la rutina y además me ayudó a “explicar” un poco mejor qué es exactamente lo que hago, cómo lo hago, con quién viajo el 60% del mes y básicamente cómo funciona mi vida cuando ella nos está por ahí.

Ojalá también puedan compartir un poco de lo que hacen con las personas que resulten importantes en su vida. Muchas veces eso que nosotros consideramos rutina para los demás es algo tan nuevo y emocionante como la primera vez que nosotros empezamos a hacerlo.

 

 

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